Análisis funcional




Decíamos en clase que la herramienta fundamental que tenemos, y que utilizaremos a lo largo de todo el proceso terapéutico, es el análisis funcional de las conductas que se dan en sesión, y de las conductas que el cliente cuenta que realiza en su día a día.

Somos analistas de conducta, no médicos: no debemos olvidar que lo que nos va a permitir estar al servicio del cliente de una manera útil es manejar procesos de cambio de conducta, y para eso debemos estar formados y tener práctica en esa manera de contemplar aquello que sucede.

Para ello, la guía que utilizábamos consistía en tener información sobre diferentes puntos:

  • Motivo de consulta
  • Antecedentes
  • Eventos internos/ Problema
  • Consecuencias

Para manejar el motivo de consulta, empezamos preguntando directamente por él. Intervenciones como "¿En qué puedo ayudarte?", "¿qué tendríamos que observar para ver que estamos avanzando?" o "de aquí a un mes, ¿cómo te gustaría que fuera tu vida?", nos ayudan a conocer el motivo por el cual el cliente acude. Es posible que el cliente en este punto no conozca exactamente lo que quiere, por lo que sería un buen punto de partida orientar la conversación hacia "aquello que no quiere", o "aquello de lo que quiere deshacerse". Cuanto más concreto sea el motivo de consulta, más útil nos resultará de cara a orientar la intervención y clarificar el motivo de alta, que debe ir de la mano.

En relación a los antecedentes, preguntamos por todo aquello que ocurre o está ocurriendo en el momento en que sucede el problema. Preguntas como "¿qué está pasando cuando...?", "¿qué piensas/sientes/haces antes de/cuando...?", "¿en qué momentos sueles tener el problema que me comentas?", pueden sernos de utilidad. La utilidad de conocer el antecedente es ayudarnos a comprender el problema en su contexto, y darnos información que usaremos a la hora de programar tareas o intervenciones relacionadas con entrar en contacto con contenido doloroso o que se esté evitando y contribuya a mantener el problema.

Consideramos evento interno todo aquel pensamiento, emoción o sensación que el cliente experimente, a menudo como incontrolable, y cuya simple presencia pueda ser tenida en cuenta como origen del problema. El cliente quiere deshacerse de ello: no quiere pensar en algo, quiere dejar de sentir aquello o está cansado de experimentar sensaciones incómodas. Generalmente, todos los intentos de control/eliminación de los eventos internos a corto plazo funcionan pero a largo plazo fracasan, y los potencian/cronifican, motivo por el cual el cliente está en consulta. Para conocerlos, podemos preguntar: "exactamente, ¿qué piensas/sientes/experimentas cuando aparece el problema?", "¿cómo tendrías que sentirte/qué tendrías que pensar/sentir para que el problema se fuera?", "cuando dices que te sientes mal, ¿a qué te refieres?", "cuando dices que te rayas/ explotas, ¿qué significa, cómo es?". Identificar los eventos internos nos da la "materia prima" con la que trabajaremos en consulta mediante ejercicios de aceptación, atención plena, defusión y otros.

Las consecuencias son, precisamente, esos intentos de control que refuerzan el evento interno. Se trata de cosas que el cliente hace cuando aparece lo que no quiere, y es útil conocerlo porque conoceremos aquellas consecuencias que tenemos que extinguir. Preguntamos al cliente "¿qué haces cuando sientes/piensas/haces...?", "aparte de eso, ¿haces más cosas?", "¿qué otras cosas has pensado en hacer o has hecho en el pasado?", "¿qué otras cosas no has probado pero crees que funcionarían?". Nos interesa ser exhaustivos en este punto, dado que tenemos que debilitar la probabilidad de estas conductas, que son en sí mismas formas de evitación.


Igualmente, si en algún momento perdemos el guión o nos quedamos bloqueados, no debemos perder de vista lo más importante: lo más importante es que tenemos en frente a una persona que sufre, igual que podemos sufrir nosotros, y que duda, igual que dudamos nosotros. Más allá de información útil o no para el análisis funcional, estamos hablando con una persona, así que haremos bien si nos interesamos genuinamente por su vida, por su mundo, por su idiosincracia, sin pretender muchas veces nada más allá de tener una charla agradable con alguien.



EJERCICIO


Se pide al lector que plantee y explique soluciones a las siguientes situaciones:


  1. El cliente afirma: "no hago nada", cuando se le pregunta por lo que hace cuando aparece el problema.
  2. El cliente nos dice que el motivo de consulta es ser feliz.
  3. En un momento de desconexión, hemos dejado de atender al cliente, y tenemos que responderle a algo que de hecho no hemos entendido, pero sabemos  nos ha dicho "...entonces, ¿qué hago?".



4 comentarios:

  1. 1.

    Se sigue hablando con el cliente para concretar a que se refiere con “no hacer nada”. Ya que puede ser que considere que no hace nada pero que en realidad, si exista alguna conducta como pueda ser intentar no pensar en el problema o bien seguir dándole vueltas al problema a pesar de no encontrar solución.

    Entonces, se continuaría el diálogo intentando concretar más tanto las acciones que realiza como los pensamientos y sentimientos que tiene.

    Ejemplo:

    C: No hago nada.
    T: ¿A que te refieres con que no haces nada?
    C: Pues... que no hago nada para remediarlo. Me siento mal y ya está. Me quedo en mi casa y no salgo, ni quedo con nadie, ni nada.
    T: Entonces, cuando dices que no haces nada lo que haces es ¿quedarte en casa y no salir?
    C: Eso es.
    T: ¿Y cómo te sientes cuando eso ocurre?

    2.

    Se habla con él hasta concretar más a que se refiere con “ser feliz”. Se intenta conocer todos los detalles para así saber cual es el objetivo y cuales son sus valores.

    Ejemplo:

    T: ¿Qué es ser feliz para tí?
    C: Para mí ser feliz es estar más tiempo con mi familia, sin discutir y disfrutando del tiempo que estamos juntos.
    T: Entonces, para tí, tu familia es muy importante ¿verdad?
    C: Claro, pero yo quiero que no estemos todo el día gritándonos.
    T: Entiendo. Así que para tí lo más importante es pasar tiempo de “calidad” con tu familia y que os llevéis bien. A parte de esto, ¿que más cosas te hacen sentirte realmente feliz?

    3.

    En ese caso, considero que habría que hablar con el cliente para conocer que está preguntado. Puede ser mucho peor contestar una tontería o disimular y que el cliente se sienta fuera de lugar o bien sienta que no estamos siendo sinceros con él. Al fin y al cabo, ambos somos personas y a todos nos ha pasado alguna vez.

    Ejemplo:

    C: Perdona, por un momento no he escuchado eso último que has dicho, ¿me lo podrías repetir?

    ResponderEliminar

  2. 1. En este punto insistiría para aclarar a que se refiere con “no hacer nada” es decir qué eventos internos están ocurriendo, con el objetivo de intentar identificar cuales son las consecuencias que lo están controlando y que quiere evitar “no haciendo nada”.

    2. Aquí trabajaríamos con los valores que son importantes para el cliente, identificando estos, así como sus metas y proponiendo acciones que le lleven a ser feliz.

    3. En este caso, seria sincero con el cliente indicándole que no me ha quedado muy claro lo que me acaba de decir. Ya que en caso de responderle con algo distinto a lo que estaba contando podría hacerle sentir como que no me está importando lo que nos está contando.

    ResponderEliminar
  3. 1. Algunas preguntas podrían ser:
    ¿Qué significa exactamente "no hago nada"?
    ¿Qué piensas?
    ¿Cómo te sientes?
    ¿Qué dices?
    ¿Cómo reaccionas?
    ¿Cómo explicarías que pasa en tu cuerpo en ese momento?
    Si dices que no estas a gusto con la situación, y que te hace sufrir, supongo que será porque te gustaría que fuese de otra manera: ¿cómo te gustaría reaccionar a ti? ¿Cual es la diferencia entre la reacción que desearías y la reacción que tienes?

    2. Posibles intervenciones y preguntas:
    Explícame exactamente qué significa para ti ser feliz.
    ¿A quién incluye?
    ¿Qué crees que te haría falta que no tienes ahora mismo para ser feliz?
    ¿Qué crees que te sobra?
    Si te pido que te imagines a ti mismo siendo feliz, ¿que ves? ¿En qué se diferencia de lo que eres ahora?

    3. Aunque considere el mostrarse como un igual ante el cliente, y mostrar miedos y emociones de todo tipo es positivo, creo que en este caso podría ser contraproducente porque el cliente podría sentirse poco importante para nosotros, o que no nos interesa lo que nos cuente. Así que, en este caso, optaría por hacer una intervención del tipo:
    "¿Qué hago?" es una pregunta muy amplia. ¿A qué te refieres exactamente cuando me preguntas eso? ¿Qué haces con qué?

    ResponderEliminar
  4. 1.- Se insistiría sobre qué significa para el cliente "no hago nada", que entiende él por no hacer nada y sobre todo cuáles son los eventos internos que están ocurriendo. (A qué te refieres exactamente cuando dices "no hago nada", que piensas/sientes cuando "no haces nada" durante el problema"...)
    En el caso de que el cliente no tenga muy claro los procesos internos involucrados recurriríamos a alguna situación reciente en la que el cliente "no haya hecho nada" cuando se ha presentado el problema para que la describa lo más fielmente posible.

    2.- Intentaríamos que el cliente defina exactamente qué es para él ser feliz: ¿Qué significa para ti ser feliz? ¿Qué tendría que ocurrir para que te sintieses feliz? Descríbeme en qué cambiaría tu vida si fueses feliz?
    Indagaríamos sobre cuáles serían sus valores con la intención de trabajar sobre acciones concretas y metas.

    3.- Actuamos con naturalidad y sinceridad y le trasladamos que no hemos entendido bien la última parte y que si puede volver a repetir la pregunta.

    ResponderEliminar